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Como a cualquier otro bloguero, me gusta compartir, en este caso, mis experiencias con la bici o con el bastón, por los alrededores de Castellar,  Para ello, he recopilado todo: vídeos, rutas en gps, publicaciones, fotos, etc., en mi blog "DESDE CASTELLAR HACIA UN MÁS ALLÁ", http://www.jomopa51.blogspot.com/
En este caso Picassa, ha sido una herramienta muy útil, que he combinado con otras de igual importancia como Wikiloc, Panoramio, youtube, Google Eart, SlildeShow, etc.. Espero que todo ésto conectado en el blog, resulte útil a la parte del mundo donde pueda llegar.

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Ruta circular por la Sierra de Segura, desde Las Acebeas (Siles)

El día 15 de octubre del 2011; Paco, Pepe, Mateo, Antonio y yo, realizamos  esta ruta por la parte más oriental del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. 
  
Nos desplazamos en vehículo hasta la localidad de Siles (Jaén).  Desde allí nos adentramos en la sierra por la carretera JF-4017, de las Acebeas.   Pronto pasamos por el Área Recreativa de la Peña del Olivar, donde un Jardín Botánico y la zona de baño acondicionada sobre el Arroyo de Los Molinos, invitan al uso de las bicis desde este mismo enclave.  No obstante, el punto de partida está unos kilómetros más arriba.  Después de dejar atrás el paraje de La Canalica y el antiguo seminario, que ahora es Residencia de Tiempo Libre, coronamos la ascensión hasta el Campamento Juvenil de Las Acebeas.  Allí dejamos los vehículos, desmontamos las bicis e iniciamos el pedaleo.  
La niebla se había levantado, y solamente en el valle de la Sierra del Agua, pegado al húmedo suelo, se observa un manto blanco de apelmazada y densa niebla.  Desde el propio campamento , bajando por el Arroyo de Andrés, nos adentrarnos por la espesura del monte hasta el Cortijo del Tambor. Éste es un lugar especial por la altísima variedad botánica… un bosque  más propio de clima atlántico, debido a la abundancia de precipitaciones  anuales que se registran, sólo superadas en el sur de la Península por la Sierra de Grazalema.  Cruzado el arroyo, y rebasado el Cortijo del Tambor, un giro de 45º hacia el norte nos remonta hacia el "Camino a Yeste", también conocido como “Camino a Cardeñas”, que nos adentra en la Sierra del Agua. 
Cortijo de Cardeñas de Arriba
Con el Cerro de los Calarejos a la izquierda, el camino asciende hasta los 1360 metros de altitud.  A partir de allí, viene un descenso continuado en el que se cruza el Arroyo de la Sierra del Agua, y se bordea el Cerro de Calarejo Chico.  Poco más adelante se debe tomar un desvío a la derecha (JF-7011) hacia el Cortijo de Cardeñas de Arriba, tras el que la pendiente en descenso se agudiza por un camino en peor estado.   

Pronto el grupo se encuentra ante la tesitura de vadear el Río Tus con o sin calzado, saltando en equilibrio sobre las piedras,  o montados sobre la bici. Así, a nuestro libre albedrío, fuimos cruzando uno tras otro. 
Río Tús, cerca de la Cascada de El Saltador

Una vez al otro lado, el GPS muestra que en la otra orilla quedó el camino de aproximación  a la conocida Cascada de El Saltador. La pereza de tener que volver a vadear el joven río, y la esperanza de poder acceder a ella desde esta otra orilla, nos hizo seguir adelante.   
Cortijo del Molinete, y El Rayo

A medida que el camino ascendía y se alejaba del curso, el grupo perdía la esperanza del encuentro con la cascada, y se resignaba escuchando el murmullo del agua del arroyo de la Fuente del Tejo, que discurría paralelo.  Despreciamos un camino a la izquierda que conduce a Los Voladores.  Poco más adelante se accede a un claro donde el Cortijo del Molinete fue sede de un efímero descanso.  Desde allí, se mostraba al sur la cumbre de El Rayo
Noguera de Navalasna

Rumbo a poniente, la cumbre del Espino es referencia visual;  el camino se adentra en un espeso bosque cuya puerta permanece vigilada por la gigantesca Noguera de Navalasna.   Bajo su amplia sombra...el puente sobre el Arroyo de la Fuente del Tejo.   
Ahora toca superar un desnivel de casi 400 metros, hasta un espolón en la ladera norte de la Nava del Espino, bien conocido como Collado del VentanoEscasos claros entre pinares permiten echar la vista atrás, y ver cómo ya queda lejos el antes mencionado Cerro de Los Calarejos.   A medida que aumenta la altitud, las perspectivas se abren.  Pronto  el camino se cruza con una pista más ancha y mejorada.  
Collado del Ventano

La ruta gira a la izquierda, hacia el Collado del Ventano, cuyo topónimo es debido a la gran ventana natural abierta sobre la roca del espolón.  Allí el viajero puede asomarse a uno y otro lado, con fenomenales panorámicas de Navalperal, Las Acebeas, Los Calarejos, El Rayo, El Calar de la Sima, El Calar de Morillas; y el entramado de valles fabricados por multitud de arroyos y jóvenes ríos que nacen, se conforman y buscan la cuenca mediterránea, uniéndose al Río Tus, que más adelante tributa al Río Segura.
Navalperal, desde Collado del Ventano

Desde el Collado del Ventano, nuestra ruta circunda la Nava del Espino por su cara Este en rápido descenso  que concluye en un cruce junto al arroyo de la Fuente del Tejo.   Aquí se debe estar atento, pues hay que dejar la pista principal, que se adentra hacia los Huecos de Bañares y el Calar de Morillas, para tomar un camino a la derecha que asciende suavemente pegado a la ladera. 
Collado de Góntar

Desde aquí se inicia un pequeño puerto; pasaremos de los 1400 hasta los 1550 metros de altitud.  La pista no ofrece duda alguna, y el desnivel es cómodo de salvar.  Ahora el Collado de Góntar es el próximo destino; allí quedará atrás la cuenca del Río Tus. Por encima de los 1500m. de altitud, se muestra un paisaje mucho más despejado desde el que son fácilmente reconocibles picos tan emblemáticos como Peña Rubia,  Calar del Cobo y el Cerro del Espino en la cercanía; el Yelmo a media distancia; y el Banderillas más a lo lejos. 

Descenso desde Collado de Góntar hacia Cañada del Sáucar
En el collado, un cruce de caminos permite girar a la izquierda y descender hacia el río Segura por Peguera del Madroño; o girar a la derecha arrimándose a los farallones rocosos del cerro de Góntar.   Optando por la segunda opción, la pista desciende por la Cañada del Sáucar, permitiendo admirar la curiosa Piedra horadada de Góntar, y una bonita panorámica del Cortijo y Prado de la Espinosilla.   

Piedra horadada de Góntar
Cuando la pendiente se suaviza, junto al Cortijo de Cañada del Sáucar, se advierte el sendero del Puntal de la Misa, que vadea el débil caudal del arroyo. 
Calar del Cobo...Al fondo, Calar de la Sima
Ahora toca remontar unas difíciles rampas para subir un desnivel de 400 metros en poco más de 5 kilómetros.  Un tupido bosque de pino salgareño flanquea la pista a ambos lados; las ovejas segureñas pastan en la ladera; y el ascenso comienza a plantear dudas en el ánimo de Pepe y Paco que terminan por desistir a mitad de la ascensión.  Mateo, que no conocía este lugar e iba sobrado de fuerzas, mantenía firme su idea de coronar; y yo aún con algo de reservas, me presté a acompañarle en la subida.  
Panorámicas desde el Calar del Cobo

A 1650 metros de altitud desaparece radicalmente todo tipo de árboles.  Tras una curva a la derecha se muestra un paisaje kárstico casi de apariencia lunar, donde sólo pequeños arbustos son capaces sobrevivir en este clima hostil.  El pedaleo por el calar se hace técnico y difícil, por no decir casi imposible.  Finalmente alcanzamos el Pico Cobo (1796 m.), mucho más conocido como Puntal de la Misa.   

Pico Cobo (1796m)...ó Puntal de La Misa
Unos minutos para visualizar las amplias panorámicas; engullir en pocos bocados un rico bocadillo de lomo con aceite y tomate; una amena charla con el guarda... y las fotos de rigor.   Tras ello, iniciamos el rápido regreso por el mismo itinerario hasta reencontrarnos con nuestros compañeros en el Cortijo de Cañada del Sáucar.  

Una vez reagrupados, descendemos a buen ritmo, con el arroyo a nuestra izquierda, hasta la Aldea de Los AnchosAminoro la marcha para deleitarme observando la amarillenta fila de choperas alineadas a ambos lados del arroyo de Los Anchos, tal que parecen ir señalando su curso.  Tras las rocas sorprende la resplandeciente cima picuda del Puntal de La Misa; tan lejano y elevado que parece inalcanzable  aún sabiendo que minutos antes partimos de allí.  
Arroyo de Los Anchos...A lo lejos, el Puntal de la Misa
Descendemos hasta enlazar con la JF-7038 a la altura de Venta de Rampias.  Allí una singular fuente de fresca agua “sin caño alguno” nos aliviar la sed.  Es el kilómetro 40 de la ruta, a 1078 metros de altitud.  Aún queda superar más de 300 metros de desnivel en 15 kilómetros hasta Navalcaballo. Ahora la subida es por asfalto; suave y apacible, excepto por Garrotegordo. 
Cerca de la Aldea de Río Madera
El Río Madera es compañero fiel en este tramo.  Sus aguas limpias y cantarinas amenizan el pedaleo.  Las charlas entre ciclistas vuelven a reanudarse donde quedaron antes del prolongado descenso.  El bosque de ribera adorna el curso de las aguas.  Las hojas caídas se arremolinan al paso de los vehículos; se amontonan sobre las cunetas y forman curiosas alfombras de franjas verdes y amarillas, combinadas con la hierba fresca.  De este tapiz emergen gruesos troncos de chopos que se desvisten al compás de una ligera brisa.   El otoño avanza; finaliza el ciclo vegetativo de muchos árboles para sobrevivir al frío invierno que se avecina.  
Cruce de carreteras entre Segura de la Sierra y Siles
El paisaje se viste de color;  los frutos ya maduros han llenado la despensa de muchos; el aire huele a matanza cerca de la Aldea de Río Madera; los gallos se encaraman al palo más alto del gallinero y nos cantan al pasar; los fieles perros alertan con sus ladridos al percatarse de nuestra presencia; y una ardilla asustadiza se encarama en el más alto pino negral que tiene a su alcance.  La bici es de motor silencioso y nos permite fundirnos en el hábitat, sin apenas alterarlo.  
Navalperal desde Navalcaballo
Sin esfuerzo hemos remontado hasta Navalcaballo, y bajo la sombra de Navalperal, descendemos suavemente hasta el punto de origen,  donde concluimos una bella ruta por magníficos parajes del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.

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